HIPOCONDRIACOS MÁS PROPENSOS A DAÑAR SU CORAZÓN

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Lo natural sería pensar que una persona obsesionada por su salud se cuidaría más y por ellos sería más sana, pero para sorpresa de los científicos que querían corroborar esa hipótesis, resulta que 73 por ciento de los hipocondriacos tiene mayores posibilidades de sufrir cardiopatías.

Esto fue definido por especialistas de Noruega, quienes estudiaron a más de siete mil personas por 12 años, para descubrir que las personas que mostraban ansiedad por su estado físico tenían mayores posibilidades de desarrollar enfermedades cardiacas que los más despreocupados.

La población participante, eran individuos nacidos entre 1953 y 1957, que se hicieron revisiones médicas entre 1997 y 1999; por lo que rellenaron un cuestionarios sobre su salud en general y así definieron que 10 por ciento de ellos tenía hipocondría y con otros estudios corroboraron que muchos habían sufrido accidente isquémico.

¿VERDAD O MENTIRA? VENCIMIENTO EN FÁRMACOS Y CREMAS

 

Insitu 

Hace un par de semanas, mi hijo enfermó y tras unos estudios para determinar el origen de su infección y corroborar que ésta fuera urinaria, la doctora comprobó su pre-diagnóstico y le mandó algunas medicinas, entre ellas paracetamol para controlar la fiebre.

Al ir a la farmacia me dijeron que había una promoción de dos cajas de dicha sustancia a un mejor precio. Así que acepté tras pensar que no estaba de más y era bueno tener algunos medicamentos con varias aplicaciones como lo es el paracetamol en casa. Atendí a mi hijo con el suministro de sus medicinas y me dirigí al botiquín para guardar la compra sobrante cuando ¡Oh sorpresa! Un cúmulo de cajas y frascos acomodados ‘sin ton ni son’, casi se cae en mi cara; por tanto decidí darle orden a ese caos y comencé mi revisión.

Había varios medicamentos vencidos hace más de dos años, otros uno, algunos un par de meses y entonces recordé a mi vecina que alguna vez me comentó que después de su caducidad había cierto límite para que el fármaco fuera funcional, pero en lo personal eso me da desconfianza, pues  creo que cuando una medicina sale al mercado, previamente se ha revisado y ha cumplido con una serie de estudios rigurosos, entre los que está el determinar hasta qué tiempo su principio activo cumple con una adecuada función y eficacia.

Lo peor de todo es que ¡Encontré una caja de paracetamol sin abrir, vencido hacía una semana! Me sentí muy mal por tal desperdicio y aunque sentía remordimiento en deshacerme de ella, no podía suministrarla a mi pequeño; así que de ahí me surgieron varias preguntas sobre la fecha de vencimiento, por lo que me puse a indagar un poco sobre mitos y realidades al respecto.

Premisa 1: Es peligroso ingerir medicamentos caducos

Existen personas que podrían  preguntarse “¿Suministrarse una medicina cuya fecha de vencimiento ha pasado es peligroso?” Pero la respuesta es negativa.

Cuando una medicina ha superado su periodo de caducidad,  en la mayoría de los casos no sucede nada, en especial si el paciente la ingiere a pocos días de haberse vencido.

De acuerdo con especialistas, son bastante raros los medicamentos que pueden ser nocivos o tóxicos para el paciente, cuando han caducado y lo más común es que éstos pierden su efectividad, es decir, afectarían más la eficacia que la tolerabilidad; por ejemplo, está comprobado que los antibióticos de potencia reducida pueden volverse obsoletos pero el riesgo radica en que pueden provocar que la infección se agrave además de crear resistencia a ellos.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que aunque generalmente los organismos reguladores de salubridad supervisan la fabricación y calidad de los fármacos, concentrándose en su eficacia y efectos durante su vida útil; hasta ahora no han hecho estudios sobre los efectos de una medicina si se ingiere tras su  vencimiento, así que por el bienestar del paciente, es mejor poner atención en la referida fecha que nos asegura que va a surtir efecto y no será nocivo.

Premisa 2: La fecha de vencimiento se establece con fines comerciales

Totalmente falso, si algunas vez hemos escuchado que “la fecha de caducidad de los fármacos sólo es una estrategia de los laboratorios para vender más, ya que éstos tienen mayor tiempo de vida”, quien lo dice está en un completo error.

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La caducidad marcada en cajas y frascos de medicinas no es una estrategia comercial, ya que en cada país existen legislaciones y regulaciones en materia de salud,  que se exigen a las compañías farmacológicas, que para desarrollar, producir y comercializar un medicamento; este debe aprobar varios exámenes de calidad y requisitos, entre ellos, tener una fecha de caducidad instaurada por análisis científicos, para garantizar su completa fiabilidad al consumidor.

La fecha de vencimiento fue una exigencia implementada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos –FDA, por sus siglas en inglés–, que a partir de 1979,  se extendió a los fabricantes de medicinas tanto de libre venta, como controladas.

Fue algunos años después cuando la Organización Mundial de la Salud determinó que las fechas de caducidad no deberían superar los cinco años y aunque el intervalo de tiempo varía en diversos fármacos,  lo más habitual es que ésta sea de dos años.

De acuerdo con algunos médicos, podría ser que algunos laboratorios formulen medicinas que sean óptimas por más tiempo, pero por Ley hay una fecha máxima.

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Premisa 3: Vencido o no, un fármaco puede perder su eficacia

Si alguna vez has escuchado que alguien dice que: “la fecha de caducidad no es garantía de que un medicamento sirva”; está en lo correcto, pero ¿Por qué?

Los especialistas e inclusive en los empaques o instrucciones anexas de los fármacos, suelen indicar la manera de preservarlos en óptimas condiciones, como alguna temperatura específica; o por ejemplo, en el caso de suspensiones qué cantidad de agua utilizar o en otros, como usarse correctamente. También hay algunas muy generales como “Manténgase en un lugar fresco y seco” o “no se exponga al sol”.

Esto porque los medicamentos contienen sustancias químicas estables e inestables, según su composición y medio, por esa razón existen factores como la humedad, luz solar, y/o temperatura, que pueden provocar  cambios en ellas y modificar su estructura química y con ello mermar su efectividad o cambiar sus cualidades.

Cuando una medicina es expuesta a condiciones que la alteren, la fecha de caducidad inscrita en el empaque no es garantía de que se encuentre en buenas condiciones, por ello aunque se dice que los mexicanos no solemos leer las instrucciones porque preferimos improvisar, siempre hay que revisar cuidadosamente las indicaciones del laboratorio, porque no trataríamos con una mesa de centro mal armada, sino con la salud de un paciente que podría estar en riesgo si no se hace.

Premisa 4: Si caducan las aspirinas aún sirven

Existen personas que aseguran que: “si hay un medicamento cuyo periodo de vida va más allá de su fecha de caducidad sin ser riesgoso, son las aspirinas”; pero tal afirmación es falsa.

Según algunos científicos, conforme pasa el tiempo este fármaco cuyo principio activo es el ácido acetilsalicílico, se degrada para formar salicilato, que curiosamente se emplea de manera tópica, debido a que resulta ser una sustancia muy abrasiva si se ingiere de manera endógena.

Tomar una aspirina pocos días después de su vencimiento no representa peligro alguno, pero si lo hacemos aproximadamente medio año más tarde, el salicilato del comprimido podría generar toxicidad.verad3

Premisa 5: Si se trata de suplementos o vitaminas, no es relevante

Cuando una persona externa: “Tengo este frasco de vitaminas que caducó hace varios meses pero no hay inconveniente, no es medicina”, pues definitivamente está en un error porque el principio es similar al de los fármacos.

El laboratorio que desarrolla las vitaminas y suplementos, pasa por los mismos procesos para tener el permiso de las autoridades de salubridad, que regulan su elaboración y calidad, exigiendo fechas que indiquen al consumidor hasta cuándo conserva todas sus propiedades intactas.

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El tiempo y las condiciones externas pueden alterar la formulación del producto y conseguir que éste pierda su efecto.

Premisa 6: Una crema cerrada, sirve aún si está caducada

Si la tía Esther te regala una vieja crema de su buró y te dice “Mira sobrina, esta es de marca y está nueva, ya caducó pero nunca la abrí, úsala no pasa nada”, puedes regañarla un poco, porque es incorrecto.

Está bien que una crema no es un medicamento, pero su uso también está legislado por autoridades de sanidad, puesto que éstas regulan también los cosméticos y exigen al fabricante, instaurar una fecha de vencimiento que garantice su calidad.

Este cerrada o abierta, este producto de aplicación tópica, puede comprometer la salud cutánea si su estructura es alterada por el tiempo o por factores externos; si bien las cremas tienen excipientes y conservantes, éstos tienen una vida media, por ejemplo,  si el componente indica que el principio activo es antioxidante, podría pasar que éste se oxide.

Cuando una crema está dañada y no se ha abierto o se ha quedado en un sitio por largo tiempo y se intenta usar, en ocasiones sale del tubo o envase un aceite amarillento, que indica que sus elementos se han separado, entonces su eficacia se ve mermada.

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Premisa 7: Los colirios deben tirarse aunque no se acaben

Algunas personas tiran colirios estén caducados o no, porque aseguran que: “no sirven porque sólo pueden usarse una vez”.

Esto es totalmente correcto, pues muchos de ellos no contienen conservadores, porque eso evita irritación ocular, entonces al abrirse deben utilizarse tal y como el doctor recomendó y al finalizar el tratamiento, desecharse aunque no estén vencidos, pues esas mismas gotas resultarían obsoletas para el mismo paciente si es que llegara a recaer, ya que puede haber contaminación por hongos o bacterias.

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Está bien, todo claro pero ¿Dónde los desecho?

Como podrán darse cuenta, soy el vivo ejemplo de lo que no hay que hacer; los botiquines familiares, deben de limpiarse y acomodarse regularmente en un ambiente seco, fresco y lejos de fuentes de calor; además ahora sabemos que no se almacenan colirios usados, cremas caducas, ni fármacos vencidos.

Pero éstos desperdicios químicos no deben de tirarse a la basura, ni la gente creer que si rompe el empaque y los coloca en una bolsa con los demás desechos ya hace mucho; esto porque los organismos de salud y los laboratorios recomiendan que una vez vencidos, los fármacos deben de llevarse a un punto especial designado para su destrucción posterior.

Para este tema, existe en México el Sistema Nacional de Gestión de Residuos de Envases y Medicamentos A.C. (SINGREM), que conjunto con autoridades de la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), trabajan en campañas para recolectar  fármacos que han llegado a su caducidad, cuidar del medio ambiente y evitar el mercado ilegal de sustancias peligrosas.

El programa inició hace cinco años y actualmente tiene una cobertura de 27 estados de la República Mexicana, donde se han instalado más de cinco mil contenedores en farmacias o centros públicos, en donde se han recolectado más de mil 700 toneladas de medicamentos caducos.

Paras saber dónde se ubican los contenedores, se puede visitar la página del organismo: www.singrem.org.mx

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ENTRA EN MARCHA LA ESTRATEGIA COFEPRIS DIGITAL

 

ENTRA EN MARCHA LA ESTRATEGIA COFEPRIS DIGITAL

 

  • Nuevo modelo de atención para usuarios que permitirá la realización de trámites electrónicos, resultado de un Gobierno cercano a la gente y moderno

 

  • Se refrenda el compromiso con la política de datos abiertos y la transparencia 

 

  • Se presentó el nuevo Centro de Excelencia COFEPRIS, polo para la difusión del conocimiento científico en temas de salud

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COFEPRIS Y ASOCIACIONES FIRMAN ALIANZA PARA LA PUBLICIDAD DIGITAL

  • El objetivo, fortalecer la ética, la autorregulación y evitar la publicidad engañosa de productos y servicios para la salud

 

  • Participaron en la firma la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad Farmacéutica, la Asociación de Internet.mx y la Asociación Interactiva en Publicidad

 

  • Con estas acciones se avanza en la protección de la salud de la población

 

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) firmó este jueves la “Alianza para la Publicidad Digital” con la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad Farmacéutica (AMAPF), la Asociación de Internet.mx y la Asociación Interactiva en Publicidad (IABMX), con el objetivo de fortalecer la ética y evitar la publicidad engañosa en Internet de productos y servicios para la salud. Leer más