EL COVID-19 NO ES UNA TROMBOSIS QUE SE CURA CON ASPIRINAS TÉ LIMÓN

¿La COVID-19 es una bacteria ampliada por la red 5G? ¿Los científicos italianos descubrieron que debe tratarse con aspirinas y antibióticos? Nada de eso es verdad, pero una publicación viral comparte esas y otras afirmaciones incorrectas sobre este coronavirus.
La publicación fue realizada por una usuaria de Facebook que compartió un video y un mensaje lleno de afirmaciones falsas y sacadas de contexto. 
El principal argumento del video y del mensaje que lo acompañan es que “la COVID-19 se ha atacado mal” y necesita ser atendida con ácido acetil salicílico (aspirina) y limón.
Pero ambos materiales son una suma de información falsa que científicosautoridades y verificadoresya han desmentido en más de una ocasión.
La COVID-19 es una enfermedad respiratoria
El video viral que también se comparte en YouTube, muestra a dos conductores de televisión. Ellos introducen las declaraciones de un hombre a quien presentan como neumólogo, de apellido De la Torre, quien supuestamente comparte un tratamiento para la COVID-19.
De la Torre asegura que: “Los médicos italianos, los patólogos, hicieron autopsias a 500 personas, cuál es la sorpresa que se encuentran con que todo lo que nos había dicho la Organización Mundial de la Salud es mentira: lo que producía el virus era una tormenta inflamatoria en el pulmón”.  
Este argumento también fue tomado de otra publicación falsa que ya desmentimos aquí. Es verdad que en Italia (y en muchos países) se realizan autopsias a los pacientes que fallecieron por COVID-19. 
Por ejemplo, en un estudio realizado en Italia por el doctor Francesco Marongiu, se encontró que “uno de los efectos de COVID-19 en el organismo es la trombosis pulmonar”. 
Este estudio señala que “podría ser posible que la trombosis pulmonar pueda complicar aún más el curso de la neumonía”. 
Es decir, a diferencia de la interpretación del supuesto neumólogo, lo que los nuevos estudios encontraron es que la COVID-19 grave tiene muchos otros factores que pueden complicar la neumonía. 
La COVID-19 no se cura con limones y aspirinas 
El supuesto neumólogo dice que la forma “correcta” de tratar la enfermedad, según los italianos, es con 3 aspirinas hervidas en jugo de limón y agua. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice hasta el 19 de mayo que “aunque algunas soluciones de la medicina occidental o tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de la COVID-19, hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad”. 
Esa supuesta cura surgió del video de una familia cubana que ya habíamos desmentido en esta otra verificación.
El doctor Uri Torruco García, infectólogo de Veracruz, nos advirtió que la “aspirina como analgésico es malísimo. Hace muchos años que los médicos no usamos aspirina con fines de analgesia. Esto debido a las consecuencias negativas que este medicamento produce en el estómago si se toma en grandes cantidades”.   
 
El COVID-19 es un virus y nada tiene que ver con la red 5G
Además de las afirmaciones que ya desmentimos, el mensaje que acompaña al video también asegura que “el Covid-19 no es un virus como nos han hecho creer, sino una bacteria… amplificada con radiación electromagnética 5G que produce también inflamación e hipoxia”.
La enfermedad COVID-19 es causada por el coronavirus SARS-CoV-2, según consta en varios estudios, como por ejemplo este artículo científico publicado en “Nature Medicine”. Entonces, la COVID-19 no es causada por una bacteria. 
Un artículo de BBC explica que, la red 5G “depende de las señales que envían las ondas de radio -que son parte del espectro electromagnético- transmitidas entre una antena o torre de comunicaciones y tu teléfono”.
Pero existen muchas fuentes de radiación electromagnética, y van desde la luz solar, hasta las ondas emitidas por los aparatos electrónicos. Aunque la OMS sí advirtió a las radiaciones móviles como “posibles carcinógenos” (las bebidas alcohólicas y la carne procesada están ubicados en un riesgo más alto). No hay registros de que causen nada de lo que describe la publicación de Facebook.
De hecho, la OMS señala que “los virus no se desplazan por las ondas electromagnéticas ni las redes de telefonía móvil. De hecho, la COVID-19 se está propagando en numerosos países en los que no existe una red 5G. 
Esta y otra versiones sobre COVID-19 y red 5G ya las desmentimos acá. 
Todavía no existe una cura para la COVID-19 
El mensaje que acompaña al video también dice que “el neem antibacterial” y el  “dióxido de cloro” funcionan para tratar la COVID-19.  Pero eso tampoco es verdad y consumir dióxido de cloro es muy peligroso. 
La idea de que el árbol del neem puede curar la COVID-19 también fue desmentida en esta otra nota. Hasta el 19 de mayo no existe ninguna evidencia científica, ni estudio alguno, que permita asegurar que sus hojas “eliminen” al coronavirus, o que ayuden a “tratarlo”. 
En esta otra nota también desmentimos que el dióxido de cloro o MMS pueda curar la COVID-19. De hecho, La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advirtieron desde 2010 que beber cualquiera de estos productos de dióxido de cloro puede causar náuseas, vómitos, diarrea y deshidratación grave. 
La COVID-19 no se creó para inyectar chips 
“Toda la PLANdemia es porque lo que quieren es vacunar y chipear para asesinar a las masas para controlarlas y reducir la Población mundial (sic)”, concluye el mensaje viral.
Este argumento también forma parte de otra desinformación que ya se sacó de contexto varias veces en redes sociales. 
Sobre la implantación de “microchips”, Fact Check dice que esto se deriva de otra investigación financiada por la fundación Gates que también se sacó de contexto. 
Esa investigación propone mantener un registro de vacunación en la piel de un paciente mediante un tinte invisible que podría durar hasta cinco años y leerse con un teléfono inteligente especialmente adaptado. La Fundación Gates confirmó que esa investigación no está relacionada con las vacunas para COVID-19. 

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ESPECIALISTAS ASEGURAN QUE EL CAMBIO CLIMÁTICO TAMBIÉN ES UNA EMERGENCIA DE SALUD

Especialistas exhortaron a que los profesionales de la salud convenzan a los líderes mundiales de aumentar sus compromisos con el Acuerdo de París.

 La crisis que está por enfrentar el mundo será una prueba sin precedentes de la capacidad de los gobiernos para gestionar los riesgos compuestos.
La emergencia de la COVID-19 ha eclipsado agudamente el juicio público sobre la crisis climática,pero a medida que continúan los brotes, los gobiernos se enfrentarán con el desarrollo y el ajuste de políticas que aborden posibles colisiones e intersecciones con otras crisis regionales o mundiales.
 
En un artículo publicado en la revista Nature Climate Change Research, los científicos destacan que hay ya un conjunto de evidencia preocupante, que indica que los riesgos climáticos podrían cruzarse con la COVID-19 y la respuesta de salud pública.
“Estos riesgos compuestos exacerban y se verán amplificados por la crisis económica que se desarrolla y las disparidades socioeconómicas y raciales de larga data, de manera que pondrán a poblaciones específicas en mayor riesgo y comprometen la recuperación”, indican los especialistas en el estudio.
Advierten que “esto plantea un tremendo desafío político: mientras se mantienen a la vista los objetivos climáticos y la contención de la pandemia, los países enfrentarán un golpe de crisis de adaptación climática que requiere una respuesta inmediata e, idealmente, una preparación anticipada”.
Es probable que muchos riesgos atribuibles al clima ya estén causando interrupciones o lo hagan en los próximos 12 a 18 meses, añaden. Las tormentas, inundaciones y sequías se encuentran entre las fuentes más aparentes de desplazamiento e interrupción bajo la pandemia.
En especial, piden especial atención a que este año puede ser el más caluroso y que los eventos de calor extremo pueden conducir a un exceso de mortalidad y morbilidad particularmente altas, y probablemente interrumpirán los suministros de energía, los hospitales y los servicios de emergencia, especialmente en las ciudades.
Esto afectaría gravemente a las personas que ya tienen un alto riesgo de enfermedades relacionadas con el calor, incluidos los adultos mayores, quienes viven en la pobreza, quienes tienen condiciones de salud preexistentes, personas encarceladas, sin techo y con problemas de movilidad o discapacidades
Pero aún hay más. “En una escala más amplia, una combinación de factores estresantes climáticos y geopolíticos está impulsando las migraciones forzadas, y las poblaciones desplazadas, así como las que residen en los campos de refugiados, corren un riesgo único de brotes de COVID-19 debido a condiciones de vida incompatibles con el distanciamiento social, y la falta de acceso a pruebas o atención médica. Los cierres de fronteras exacerban aún más estos desafíos”.

SE MANTIENE ESTABLE OCUPACIÓN HOSPITALARIA A NIVEL NACIONAL

La Secretaría de Salud federal informó que continúa la Fase 3 de la declaración de pandemia de COVID-19. De acuerdo con los datos dados a conocer por la dependencia, la ocupación hospitalaria a nivel nacional se mantiene estable en un 38 por ciento para pacientes COVID-19.

Sin embargo, en entidades como Guerrero, Ciudad de México y Estado de México la ocupación hospitalaria para atender COVID-19 llega a un porcentaje de 79 por ciento en el estado de Guerrero, 77 por ciento en Ciudad de México y 58 por ciento en el Estado de México.
En lo que se refiere al número de casos, este domingo se contabilizan 68 mil 620 casos de manera acumulado, de estos hay 14 mil 247 casos activos. Los casos sospechosos se sitúan de manera acumulada en 28 mil 931 casos. Los casos negativos acumulados suman ya 121 mil 613, mientras que se han presentado 7 mil 394 defunciones.
Del sábado a hoy suman 2 mil 764 casos nuevos.

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