EMBARAZOS EN ADOLESCENTES ¿CUÁLES SON LOS VERDADEROS RETOS?

Vida y familia

“Nuestros hijos son muy diferentes a como éramos nosotros a su edad” y eso parece un cliché generacional, pero no; con nuestros niños viene algo llamado revolución tecnológica, que es una brecha similar en medida, a la que vivieron los pequeños durante la revolución industrial, advenida en la segunda mitad del siglo XVIII en Reino Unido, que se extendió hacia Europa occidental y Norteamérica, para concluir entre 1820 y 1840.

Y es que no sólo son diferentes únicamente por su contacto con la tecnología o por los sorprendentes detalles biológicos como el que hace 30 años los bebés nacían con los ojos cerrados y actualmente lo hacen con los ojos abiertos; esos contrastes tienen que ver además, con el conocimiento de su entorno y alegóricamente podríamos decir también, que los niños hoy día tienen los ojos “bien abiertos”, un hecho que parece lindo y emocionante pero que –sin demeritar su valor–, es todo un reto en el día a día del ejercicio de los educadores parentales y formales.

Pues si bien cada etapa del crecimiento humano tiene sus lados sinuosos, hay una en particular que resulta complicada y difícil de sobrellevar fácilmente para quienes la viven, sin tener algunos tropiezos: la adolescencia, el periodo de transformación de un niño o niña, en adulto, que es un momento crucial donde se define no solamente la forma física, sino también la ideológica y social.

Los tabúes

En culturas como la mexicana, las creencias culturales y tabúes sobre la sexualidad se ven reflejados fuertemente durante la adolescencia; es decir, que además de todos los cambios físicos, mentales, emocionales y sociales, los chicos también pasan por uno de los mayores obstáculos que afronta América Latina, para tener una mejor educación sexual, sobre todo en las niñas y las adolescentes.

Al respecto, el director regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Esteban Caballero, identificó los factores que impiden abordar adecuadamente las altas cifras de embarazos en adolescentes.

Lo anterior fue difundido en una entrevista de Radio ONU, donde el líder explicó que las instituciones del Estado, se encuentran ante el dilema de responder a esos problemas frente a la oposición y polémica que generan.

“Todos los temas que tienen un enfoque de sistemas de valores, suelen entrar a discusión con las iglesias, tanto evangélica como la católica, de manera muy importante. La cuestión es la construcción de un consenso y esto suele ser difícil fundamentalmente para los ministerios de educación que ven las evidencias y que señalan que más del 50 por ciento de las adolescentes menores de 18 años ya han iniciado su vida sexual”.

Esteban Caballero explicó que la región de América Latina y el Caribe tiene la segunda tasa más alta de fecundidad adolescente, solamente después de África Subsahariana, hecho que no avanza, ya que a la hora de querer consolidar un discurso sobre cómo enfrentar esos riesgos, empiezan los dilemas.

Es entonces que al no abordar estos temas con los adolescentes, pueden empeorar los indicadores de embarazo en esa etapa, o la incidencia de las infecciones transmitidas sexualmente como el VIH; “los chicos y chicas tienen que manejar los criterios para saber dirigirse tanto en la escuela, como en la comunidad y la familia. También deben de saber de temas de identidad e igualdad de género”.

El discurso de legalización del aborto

El director regional del UNFPA, expuso que en la Primera Conferencia Regional de Población y Desarrollo, realizada en Montevideo en agosto de 2013, se hizo la recomendación de legalizar el aborto en los países en donde todavía había penalización de éste.

Eso no se tiene que entender en función unidireccional, pues lo anterior se da en razón del peso que tiene el aborto inseguro, que tiene que ver con la clandestinidad y que provoca una elevada mortalidad materna.

Así que Esteban Caballero, indicó que uno de los modos en los que puede contrarrestarse la agenda pendiente de la mortalidad materna en América Latina y el Caribe, es mediante la existencia del aborto seguro.

 

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Llamado del UNFPA

“Nos dedicamos a la juventud porque los adolescentes y jóvenes, son también sujetos de derecho y existen medidas muy concretas, por ejemplo, una cuestión clave es la educación secundaria de calidad, entonces ojalá todos los adolescentes puedan culminar una educación secundaria de calidad, para tener no sólo mejores oportunidades sino también en ese ambiente, quizás estén mejor protegidos”.

Para la UNFPA, la educación es fundamental para evitar embarazos adolescentes y de acuerdo con los expertos, esta no se debe de reforzar en casa sino enseñarse desde ella. Hablar con nuestros hijos sobre sexualidad, es la mejor manera de prevenir que un día tengan que enfrentarse a un embarazo no deseado, en un momento en el que aún les falta desarrollarse en todos sentidos.

Según datos del Fondo de Población, en América Latina y el Caribe hay aproximadamente 111 millones de adolescentes entre 10 y 19 años de edad, de ese total, 55 millones son del sexo femenino; como se mencionó antes, esta región tiene la segunda tasa más alta del mundo de embarazos en adolescentes y se estima que casi el 18 por ciento de todos los nacimientos corresponden a mujeres menores de 20 años de edad.

De acuerdo con Rocío Franco, de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, “invertir en educación de calidad y en la de salud sexual y reproductiva, es una forma de abordar este problema y evitar que la vida de esos menores quede truncada por el camino”.

 

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En México

Hace unas semanas, se realizó una mesa de diálogo sobre embarazo adolescente, organizada por la Comisión de Población y Desarrollo del Senado de la República; en esa ocasión, Gabriela Rodríguez, directora general de Afluentes, dijo que el repunte del embarazo niñas y adolescentes aumentó entre 2009 y 2015; según dijo, los estados con mayor número de casos fueron: Quintana Roo, Chiapas, la Ciudad de México y Querétaro.

A su punto de vista, esta situación se debe en primera infancia, a la deficiente educación sexual que imparte el Estado. Otras causas son: la exclusión social a la que se ven sometidas las mujeres –sobre todo en zonas marginadas–; la falta de acceso a servicios de salud, barreras de género y a la censura a estos temas.

Gabriela Rodríguez dijo que por otro lado, en las clases sociales más bajas hay embarazos “por inercia”, pues las mujeres desean embarazarse sin antes hacer un plan de vida; muchas terminan la secundaria y lo que sigue es casarse; esto se ve en las cifras: en las clases muy bajas 37 por ciento de las adolescentes desean embarazarse, en las bajas el 30 por ciento; en las clases medias el 15 por ciento y en las altas el 7 por ciento.

Además, en nuestro país diariamente nacen mil niños de madres menores de 19 años de edad y 24 bebés de niñas menores de 14 años; según la funcionaria, muchos de esos casos de dan por violación, incesto, matrimonio arreglado,  o usos y costumbres en algunas regiones indígenas.

 

Hablemos con nuestras adolescentes

Como padres o responsables de niños y jóvenes, es importante capacitarnos porque si bien nadie nace sabiendo educar, debemos de hacer lo posible por estar a la altura o en la sintonía de las nuevas mentalidades.

Hablar de sexualidad no es únicamente responsabilidad de los maestros ni de los profesionales de la salud, en primera instancia es nuestra; desde que nacen los niños deben de educarse con una conciencia sobre su sexualidad que se amplía en medida de su crecimiento.

Desde algo tan sencillo como desde sus primeros años de vida, llamar a su pene “pene” o a su vagina “vagina” y no usar sobrenombres que los hagan sentir en quisquillosos al hablar de sus propios cuerpos, o enseñarlos a respetar y hacer respetar su espacio físico; por citar ejemplos, hasta preguntarles sobre sí mismos y platicarles experiencias de vida útiles para su adolescencia, son acciones que los harán ser adultos seguros, responsables y conocedores de sí mismos, sin la necesidad de buscar respuestas de otras maneras y en otros lados.

Ojalá fuera así de sencillo, pero hay factores como la religiosidad y/o los medios de comunicación que a veces lejos de aportar su grano de arena para evitar el embarazo adolescente, no se comprometen a este tema y tienden a moralizar en lugar de difundir información útil a la causa.

Por su parte y sobre cómo reducir esta problemática, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), concluye que “se necesitan de factores protectores para garantizar a las adolescentes una mayor escolaridad, mejorar la educación integral y laica de la sexualidad, fomentar la equidad de género, los derechos sexuales y reproductivos, crear servicios de salud amigables y comprometer a los medios de comunicación en este tema”.

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