NO HAY RELACIÓN ENTRE LA VACUNA CONTRA EL SARAMPIÓN Y EL AUTISMO

Cada año evita entre dos y tres millones de muertes por enfermedades como difteria, tosferina, tétanos y sarampión en el mundo, en especial en países pobres.

En términos costo-beneficio la vacunación es una de las intervenciones de salud pública más exitosas. Es importante señalar que cada año evita entre dos y tres millones de muertes por enfermedades como difteria, tosferina, tétanos y sarampión en el mundo, en especial en países pobres.
El gastroenterólogo Andrew Wakefield junto con su equipo publicó un artículo en la revista británica The Lancet en el que se menciona que encontraron una relación entre la vacuna contra el sarampión, la rubeola y las paperas (la vacuna triple viral) y un riesgo de autismo en algunos niños quienes recibieron la vacuna.
Antes del artículo de Wakefield, en algunos países ya había resistencia de algunos padres a vacunar a sus hijos pero el artículo del médico británico fue el respaldo “científico” que necesitaban los grupos organizados antivacunas, y no les importó que en marzo de 2004 diez de los doce autores del estudio publicaran un texto también en The Lancet en el que se retractaban de su participación en el artículo, ni que en la misma edición de la revista el editor afirmara que el artículo no debió ser publicado.
En enero de 2010, el General Medical Council británico decretó que Wakefield actuó “deshonesta e irresponsablemente” y que se mostró “insensible y desconsiderado” con el sufrimiento de los niños involucrados en su controvertida investigación. Al mes siguiente, The Lancet se retractó del trabajo de Wakefield de 1998 señalando que algunos elementos del manuscrito resultaron falsos.
Pero el mal ya estaba hecho porque aunque en el estudio de Wakefield participaron muy pocos niños y sus resultados no fueron concluyentes, tuvo consecuencias muy graves para los programas de vacunación en el mundo.
Con el objetivo fue evaluar si la vacuna contra el sarampión aumenta el riesgo de desarrollar autismo en niños, en Dinamarca se hizo un estudio en el que participaron 657 461 niños nacidos entre 1999 y el 31 de diciembre de 2010, con un seguimiento de un año de edad hasta el 31 de Agosto de 2013.
El estudio Measles, Mumps, Rubella Vaccination and Autism: A Nationwide Cohort Study, publicado el 5 de marzo en Annals of Internal Medicine, no encontró que la vacuna contra el sarampión incremente el riesgo de desarrollar autismo ni que desencadene autismo en niños susceptibles a la enfermedad. El estudio fue financiado por el Ministerio de Salud Danés y por la fundación Novo
“Además de fijarnos en el tamaño de la muestra, también nos fijamos en la metodología, que para nosotros es importante”, dice Guadalupe Soto Estrada, epidemióloga de la Facultad de Medicina, sobre el trabajo de los investigadores daneses. “Es un artículo con bastante consistencia en cuanto a la relación causa-efecto, y uno de los más importantes porque es un estudio de cohorte, de los tipos observacionales para establecer la relación causal, a diferencia de otros, que son más sencillos”.
Una fortaleza del estudio, agregó, es el seguimiento de varios años en los niños que fueron expuestos a la vacuna para encontrar si hay o no una relación con autismo específicamente, pero no se encontró absolutamente nada.
“Al contrario. En uno de los valores del estudio en los que nos fijamos es el de riesgo, que es de .93, con un 95 por ciento de confianza. Para la población general, el valor del riesgo siempre es 1, que es un término de probabilidad. Así, si el valor de riesgo está debajo de 1, significa que incluso los que se vacunaron tienen un riesgo menor de padecer autismo (que no sería una interpretación del todo correcta porque no se buscaba esto)”, dice la investigadora.
La ONU ha declarado que la mayor cantidad de niños sin vacunar está en países de bajos ingresos, en los que un porcentaje muy alto al menos uno de los padres es analfabeta o con baja escolaridad y con un nivel socioeconómico bajo.
La mayor parte de los niños que se están muriendo de sarampión están en regiones en las que hay mucha migración, pobreza, en general, carencias de algún tipo, como Asia, en primer lugar, y África. Llama la atención que en Europa también haya brotes de sarampión.
“Estados Unidos también tiene grupos de enfermos de sarampión, y aunque el año pasado tuvo más de 300 casos confirmados no ha llegado al nivel de Europa”, explica la investigadora.
En nuestro continente, Venezuela es el país con más casos de sarampión por falta de vacunación, y su taza de fallecimientos también es la más alta. Después está Brasil; en los dos países los más afectados son los más pobres.
“En nuestro país todavía no se ha dado un fenómeno antivacuna de forma tan masiva o tan importante. La cifra más reciente de cobertura de vacunación, de 2016, es de 94 por ciento, aunque todavía está por debajo de lo que establece la ONU, que es de 95 por ciento. Esta cifra es en niños menores de cinco años”.
“Afortunadamente las campañas antivacunas no han permeado, y las zonas más marginadas son las que en ocasiones son afectadas pero por deficiencias de vacunas, y no la del sarampión precisamente, pero los retrasos se han subsanado de manera bastante eficiente al cabo de cinco años”, finalizó la académica puma.
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